Todo lo que debes saber antes de viajar a Groenlandia

Es una isla misteriosa, salvaje, remota, difícil... y precisamente eso la convierte en uno de los viajes de aventura más deseados del planeta

Después de Australia, Groenlandia es la isla más grande del mundo. Su nombre significa ‘tierra verde’, pero el 77% de su superficie es puro hielo. El clima allí es extremo, polar, cuyo termómetro en la parte norte puede alcanzar los 40 grados bajo cero. Probablemente ésta sea la razón fundamental por la que no cuenta con muchos habitantes (60.000 en el año 2017), lo que la convierte en el país con menos densidad del mundo. En realidad, la mayor parte de su población está concentrada en la parte suroeste de la costa, donde están Nuuk, la capital, y otras principales ciudades.

Está claro que no es una tierra cómoda para viajar. No es fácil llegar, y una vez allí, tampoco lo es moverse y, por si fuera poco, es un destino bastante caro. De hecho, solamente unos 75 mil turistas se deciden a viajar cada año a Groenlandia. No es un plan sencillo, la verdad. Sin embargo, el viaje y la aventura son dos conceptos que justamente buscan superar estos retos. Así que si decides lanzarte a la fascinante aventura de conocer la isla, aquí te informamos de cómo preparar el viaje:

Cuándo viajar

Tal vez ésta sea la parte del viaje que, en principio, menos dudas debería plantear. Para hacer un viaje a Groenlandia, y sobre todo si se trata del primero, lo ideal son los meses de julio y agosto, incluso finales de junio. La razón es evidente: es la única época del año en el que la parte sur de la isla no está helada. Es temporada alta. Pero si no te molesta el hielo, puedes alargar el periodo entre mayo y septiembre. Hay que considerar la gran extensión de la isla, lo que supone que las características de las estaciones del año pueden variar mucho de un lugar a otro. Es cierto que el verano, en el sur, significa paisajes exuberantes y verdes, mientras que en el norte puede significar icebergs flotando perezosamente a través de fiordos y bahías.

Volar barato desde España

Llegar a Groenlandia no es una misión sencilla. Muy pocos viajeros se deciden, y un gran número de ellos suele hacerlo en crucero (en el 2017 fueron 27.000 pasajeros). De todos modos, desde España, lo más aconsejable es coger un avión hasta Copenhague (Dinamarca) o Reikiavik (Islandia) y, desde allí, embarcarse en otro vuelo de la aerolínea Airgreenland directo hasta Narsarsuaq o Kangerlussuaq, al sur de Groenlandia. Desde Copenhague suelen ser entre cuatro y seis horas de vuelo, dependiendo del aeropuerto de llegada. En cambio, desde la capital islandesa el vuelo dura poco más de tres horas. Aunque es más económica la opción desde Copenhague (600 euros ida y vuelta). También hay vuelos desde Barcelona o Madrid con varias escalas, pero el viaje acaba alargándose una eternidad.

La generosidad de los inuit

Los inuit es un nombre común para los distintos habitantes de la tundra ártica del norte de Alaska, Canadá y Groenlandia. Es sin duda uno de los grandes valores de estas tierras. Llevan sobreviviendo miles de años en unas condiciones extremas, y conmueve su carácter amable y tranquilo. Son algo tímidos, pero suelen sonreír frecuentemente (compartir la risa con alguien es equivalente al contacto íntimo). Son generosos y poseen un gran sentido de comunidad, ya que necesitan ayudarse unos a otros en esta tierra de clima extremo. Una sugerencia: si tienes suerte, es posible que te inviten a Kaffemik, acéptala. Se trata de una celebración de puertas abiertas donde cada uno comparte historias, es su manera de socializar.

Mejor organizarlo con agencia

Cuando uno piensa en la preparación de un viaje a Groenlandia, muchos contemplan la opción de hacerlo por libre. Es decir, coger un vuelo y moverse a su aire. Francamente, no es buena idea. El motivo es que no se trata de un destino como los demás. Para empezar las conexiones por carretera son casi inexistentes (dispone solamente de 80 kilómetros de vía pavimentada), por lo que la movilidad es muy reducida. En general, para desplazarse es necesario utilizar taxis acuáticos o incluso helicópteros, o vuelos internos si los desplazamientos son largos, lo que hará que el presupuesto se disparé drásticamente. Y, por si fuera poco, siempre dependerás de las condiciones metereológicas – pueden darse tormentas de hielo y viento (las llamadas Fohen)-. Al final, si se complica mucho la planificación sobre el terreno, puede acabar echando por tierra una gran aventura como ésta. En conclusión, lo más sensato es organizar el viaje con una agencia especializada cuyo conocimiento del destino ayude a evitar contratiempos.

Dónde alojarse

Las principales ciudades de la isla – Narsarsuaq, Narsaq, Qaqortoq o Nanortalik – cuentan con hoteles de 3 y 4 estrellas, con los servicios convencionales. Para los que busquen alternativas más económicas, también hay hostales o albergues (suelen tener baños compartidos y habitaciones para cuatro o seis personas, donde es necesario traer el saco de dormir). Incluso es posible alquilar ‘casas de huéspedes’ (especie de turismo vacacional) o alojarse en las típicas granjas de ovejas de la parte sur, cuya experiencia es ideal para el que quiera experimentar la vida real. Por último, las agencias suelen disponer de campamentos glaciares, formado por tiendas llamadas domos, cuya ubicación en paisajes asombrosos, y suelen proponer excursiones de senderismo en glaciares o fiordos.

Qué llevar en la maleta

Si vas en verano, no debes olvidar llevar todo tipo de ropa, desde camisetas y pantalones ligeros hasta abrigos contundentes que se pueda quitar y poner rápidamente. Ten en cuenta que, cuando sale el sol, puede hacer bastante calor (hay olas de calor en las que las temperaturas llegan a los 26ºC), pero segundos más tarde, ese mismo sol se oculta tras una nube y el frío intenso vuelve a aparecer. Si has planeado el viaje en invierno, incluye aun más ropa de abrigo; el termómetro puede alcanzar los 40 bajo cero. Las capas térmicas son imprescindibles, al igual que las impermeables. Además de gorros, guantes y un calzado confortable para caminar. Por cierto, las gafas de sol, la crema solar y el protector labial son imprescindibles en esta aventura. Da igual si es invierno o verano, puesto que el sol puede brillar de tal manera que causa cegueras. Las gafas de esquí polarizadas son excelentes durante el invierno, y las gafas de sol UV durante el verano. Ah, y incluir un repelente de insectos fuerte también es necesario, ya que los mosquitos abundan y suelen picar con ganas.

La gastronomía groenlandesa

Viendo las condiciones de vida de este lugar, no puede sorprender que la comida sea de supervivencia. Básicamente está vinculada a la pesca y la caza, puesto que las condiciones adversas del invierno requerían una dieta con muchas calorías. En la actualidad, la cocina groenlandesa combina tradición y modernidad, y muchas recetas antiguas sirven de base para los platos que se sirven en los restaurantes: pescados como el halibut, los mejillones, la carne de ballena o foca, caribú o el buey almizclero.

Qué itinerario hacer

Las actividades que se pueden hacer en este país son tantas y tan diversas que merecerían un viaje por tiempo indefinido. Trekkings por los glaciares, baños en aguas termales, sobrevolar los fiordos en helicóptero, kayaks entre los icebergs, contemplar el espectáculo de las auroras boreales (es posible verlas en agosto y septiembre), expediciones en trineos de huskies para avistar fauna polar, visitar los asentamientos vikingos y las poblaciones de los Inuit... y aún así, nos quedarían cosas por ver. Sin embargo, lo normal es dedicarle entre 10 y 15 días, y centrarse en el sur de la isla.

Lo imprescindible

Lo idóneo es sentar base en Nuuk, la capital, y, desde allí, volar hasta alguno de los siguientes asentamientos: a Quetarsuaq, al otro lado de la bahía de Disko, para avistar ballenas; a Llullisat, donde está la desembocadura del Icefjord, uno de los glaciares más espectaculares de Groenlandia por el que se puede navegar, y ser testigo de uno de los paisajes naturales más inverosímiles del planeta; Narsaq y el glaciar Qaleragdlit, otro de los paisajes irrenunciables; el fiordo Tasermiut y sus excepcionales paredes verticales de roca negra (es la llamada Patagonia del Ártico) cerca del asentamiento de Nanortalik; los poblados inuit en Qassiarsuk e Igaliku, de origen vikingo, declarados patrimonio de la humanidad en 2017; o, por último, Uunartoq, donde es recomendable darse un baño en las calidas aguas termales mientras los icebergs flotan a nuestro alrededor.

Cual sería un presupuesto razonable

Un viaje de este estilo no va a ser barato. Mejor asumirlo rápidamente, Groenlandia es un viaje caro. Dependerá de muchos factores, pero menos de 3.000 euros es casi imposible (de hecho hay viajes de hasta 20.000 euros). Ya solo el vuelo puede costar, dependiendo de las fechas, unos 1.500 euros. Pero también hay que decir que compensa, que vale la pena este viaje inigualable. Para que te hagas una idea, los precios son similares a la de los países escandinavos. El motivo es obvio: es un país aislado y árido por lo que significa que han de importar prácticamente todo lo que necesitan. Por ejemplo, un bocadillo te puede costar 10 euros. Pero aparte de comida, hay que añadir al presupuesto el transporte, las excursiones, el alojamiento... lo que significa que diariamente el gasto puede superar con facilidad los 100 euros diarios. Por este motivo es aconsejable contar con una agencia especializada para reducir el coste de viajar solo. Tierras Polares y Greenland Adventure serían dos agencias especializadas con muy buena reputación en este tipo de trayectos.

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